El ‘búnker-team’

Mucho se ha escrito y dicho estos días sobre que el Barça no ha cambiado en nada respecto al de la temporada pasada. Pues bien, después de verlo ayer por primera vez en directo ante el Olympique de Lyon esta temporada, tengo que decir que discrepo, y mucho. El equipo de Rijkaard sí que ha cambiado, y en algunas cosas para bien, lo que pasa es que hay que saber dónde mirar.

Hace un par de días, cuando explicaba la poca profundidad que tienen las bandas azulgranas, utilicé casi sin darme cuenta un adjetivo para referirme a los laterales: blindados. Pues, esto es lo que ha hecho Frank Rijkaard con su nuevo Barça: blindarlo atrás. El primer dato que confirma esto es que sólo ha recibido un gol en cuatro partidos oficiales y fue fruto de un tontería. Además, ayer el equipo fue capaz de dejar a todo un Olympique de Lyon sin chutar a puerta en los 90 minutos. Recuerdo muchos recitales ofensivos del Barça en los que, por lo menos, Valdés tenía que hacer una o dos paradas de mérito. Ayer ni eso. Y no me vale la excusa de que el Lyon jugó mal, que no estuvo bien, porque a veces (la mayoría) un equipo no juega porque el otro no lo deja.

Un Barça con más músculo

Muchas veces he sido crítico con los fichajes de Txiki Beguiristain, pero este año hay tres incorporaciones que són plenos aciertos: Milito debutaba ayer en la Champions pero aportó una tranquilidad y una solidez impresionantes a la defensa. El ex del Zaragoza incluso se permitió el lujo de ‘limpiar’ algunas de las lagunas de concentración que sigue teniendo Márquez, que mejoró con Milito al lado. Abidal, en el carril izquierdo, es un portento físico y llega a tapar ocasiones que con otros laterales eran opciones claras de gol. Zambrotta, en el otro flanco, estuvo impecable. Y por delante de todos ellos, inmenso Yaya Touré. Al costamarfileño apenas lo había visto jugar en el Mónaco, pero ahora os puedo decir ya que es el mejor refuerzo calidad-precio del Barça en muchos años. Touré tiene dos virtudes por encima del resto: casi nunca pierde la posición y juega fácil, no se complica. Esto evita los alocados cambios de juego de Márquez, la lentitud exasperante de Edmilson o las pérdidas de balón asesinas de Motta.
Si a todos estos añadís Puyol cuando esté recuperado, tendremos un triángulo defensivo que va a ser complicado de superar, o, como mínimo, mucho más sólido que la temporada pasada. Rijkaard, pues, ha empezado su cambio por los cimientos, por la defensa, para luego ir mejorando otras cosas. No podemos olvidar que el técnico, pese a ser holandés, ha vivido su carrera en el calcio italiano, un fútbol en el que lo primero es dejar la portería a cero y luego, si marcas un gol, mejor que mejor.

Si os paráis a pensar, la idea no es tan mala. Si haces sólido a un equipo que tiene arriba a cuatro de los jugadores más desequilibrantes y con más gol del mundo, tienes a un bloque muy competitivo. Cuál es el problema? Pues que ahora mismo dos de las tres púas del tridente están poco afiladas y faltan piezas en el engranaje.

Ronnie y Henry, ‘missing’

Ayer, en el Camp Nou presencié el peor partido que le he visto a Ronaldinho desde que es jugador del Barça. Yo discrepo abiertamente con los que dicen que el jugador está desmotivado, aunque sí comparto que no está a tope físicamente. Ronnie está con ganas de jugar, pero el fútbol es un estado de ánimo y de confianza y ahí es dónde falla el brasileño. Ayer le quitaron la cartera en absolutamente todos los unos contra unos que intentó hasta el punto que luego tuvo un par de ocasiones claras para chutar y escondió la pierna. Su imagen antes del cambio, andando por el campo con la cabeza baja y a punto de llorar, lo dice todo. La esperanza que me queda es que el astro no puede ir a peor y la convicción que tengo es que es un jugador imprescindible para el Barça, pero siempre y cuando recupere la alegría en su juego.

Sobre Henry, ayer estuve fijándome en sus movimientos sin balón y que nadie se deje engañar por el tardío gol. Hizo un partido pésimo. Su problema es que cuando juega de espaldas a la portería tiende a acercarse a los medios para recibir al pie. El Barça tiene grandes lanzadores en profundidad, pero con Henry en punta no se pueden aprovechar, ya que nunca se desmarca hacia adelante. Luego, en carrera, demostró estar falto de la chispa, el desequilibrio y la velocidad de cuando jugaba en el Arsenal. Con el galo pienso como con Ronnie, hay que darle tiempo porque peor no puede jugar y me niego a pensar que sea incapaz de volver a rendir como lo hizo en el Arsenal.

Messi e Iniesta, imprescindibles

Ayer, durante los peores minutos del Barça, un amigo mío que se sienta al lado en el Nou Camp me preguntó cómo podía jugar tan mal el equipo. Le contesté que durante un par de minutos se olvidara del balón y mirara a los otros 10 jugadores. Me volvió a mirar y asintió. Es increíble ver el grado de estaticidad que tiene el Barça en ataque, con apenas uno o dos jugadores moviéndose para darle salida al que lleva  el balón. Este es el origen del tiki-nada: no hay opciones de pase claro. Hasta que esto no se corrija, hay dos jugadores que son imprescindibles en este equipo porque son los únicos capaces de ‘cambiar de marcha’, de romper el ritmo anodino, de sorprender al rival: Leo Messi y Andrés Iniesta. Lo del argentino ayer fue brutal, fabricando el primer gol, marcando el segundo (a pase de Iniesta) y rozando un tercero en el que sentó a un defensa cuando el 99,9% de los jugadores del mundo habían chutado. Messi es este 0,1 restante que hace que valga la pena pagar una entrada. Y ojo también con Giovanni, porque es muy vertical y puede aportar muchas cosas cuando se vaya asentando.

Y sobre el Lyon, pues muy poquita cosa. Me decepcionó Benzema, al que apenas se le vio, Juninho no estuvo acertado ni tirando faltas y el único que me gustó y apenas lo conocía fue el argelino Nadir Belhadj. En el Mundo le ponen un punto y en el Spot un cinco, pero tuvo dos o tres detalles de mucha calidad.

Ecos desde Inglaterra

Tres apuntes desde Inglaterra, dos de ellos que tienen que ver con anteriores posts. El primero, y más relevante, la destitución de José Mourinho por parte del Chelsea, que ayer por la noche empezó a rumorearse y que hoy ya es oficial mediante un escueto comunicado de prensa en la web del club. Dicen que tras el partido del Rosenborg, el técnico portugués perdió los papeles y soltó metió un (merecido) rapapolvo aque sentí muy mal a los jugadores, alguno de los cuales (no hay que ser muy listo para imaginarse quién), se lo cantó a Roman Abramovich, que ha decidido destituirlo. La verdad es que no me sorprende. El martes, tras el gol del Rosenborg, se pudo ver claramente por televisión al magnate ruso bromeando con su compañera. Una curiosa reacción cuando el rival más débil de tu grupo de la Champions se pone por delante 0-1. El sábado ya escribí un post sobre el negro futuro del Chelsea que entonces me pareció un poco temerario. Yo me esperaba que esto explotara un poco más tarde, hacia el final de la temporada, pero ahora, alguien duda de que la mecha está prendida en Stamford Bridge?

Wenger: «Cesc me recuerda a Platini»

Aún a riesgo de ser pesado con Cesc, al que ya destaqué en uno de los primeros posts de este blog, ayer marcó su sexto gol en los ocho partidos de lo que va de temporada: tres en Champions y tres en Liga. Las comparaciones son odiosas, pero cuántos goles lleva Xavi en este inicio de Liga? Su técnico, Arsena Wenger, le llegó a comparar ayer con Michel Platini, quizás una comparación algo temeraria, pero que da una indicación de hasta qué punto le veneran en el Arsenal y de cuál es el potencial de este centrocampista. Recordemos que sólo tiene 20 años, que es catalán y del Barça. Algún argumento más para ficharlo?

Bonito detalle en el Nottingham Forest-Leicester

Tengo que reconocer que estoy exultante por el buen inicio del Arsenal en Champions y Liga, pero hoy quiero comentar otra historia en la que se ha visto envuelta recientemente el otro equipo que me gusta de Inglaterra, el Nottingham Forest. Hace unos días, en plena conmoción por el caso Puerta, el defensa del Leicester Clive Clarke se desmayó en un partido de la segunda ronda de la Carling Cup. El Forest ganaba por 1-0 a los 28 minutos de juego, pero el partido se suspendió y la FA decidió repetirlo desde el principio y con 0-0. La noticia saltó este martes, cuando se jugó el partido de nuevo. A los 20 segundos de partido el portero del Forest, Paul Smith, avanzó sin que nadie le intentara parar desde su campo y marcó el 1-0. El Leicester consideraba que no era justo volver a arrancar con 0-0 cuando en su momento perdía por 1-0 y quiso agradecer al Forest su comportamiento tras el desmayo de su jugador dejándose marcar este tanto. Estos detalles hacen que el fútbol valga la pena. Por cierto que el Leicester ganó al final por 2-3 y se llevó una tremenda ovación al final del partido… de los aficionados rivales.

El techo del Sevilla

Qué ganas tenía de volver a escuchar la musiquilla de la Champions! Casi tantas como las que tengo hoy de ir al Nou Camp a ver al Olympique de Lyon, un equipo cuyo fútbol me ha fascinado en los últimos años, pero al que no he tenido oportunidad de observar en directo. Estéticamente, ver el fútbol por la tele no tiene parangón, pero en directo puedes apreciar muchas cosas que las cámaras no pueden mostrarte: los movimientos en bloque de los equipos, las subidas de los laterales, los desmarques de los delanteros… Me apetece sobremanera ver cómo se mueve Karim Benzema, un delantero de 19 años que ha marcado 8 goles en siete partidos y que va para crack, y si Juninho es tan bueno sin el balón en los pies como cuando entra en contacto con él.

Ya os contaré, igual que espero que me contéis qué tal el Arsenal-Sevilla. Perderme este partido entre dos de los equipos que mejor están jugando ahora mismo de Europa es lo que realmente me duele de ir al ‘estadi’. Y es que, ahora mismo, este es uno de los duelos más atractivos que pueden presenciarse, con dos equipos llenos de gente joven y con hambre de gloria, con buenos extremos y jugadores técnicos como Cesc y con dos entrenadores a los que les gusta tratar bien el balón.

Creo firmemente que Sevilla y Arsenal, junto a la Roma, son los equipos de segunda fila que pueden colarse en la lucha final por la Champions. Dicho ahora suena temerario, pero hay que recordar que el Arsenal ya fue capaz de meterse en la final hace dos años (con el mejor Henry, eso sí) y que si el Villarreal pudo llegar a semifinales, este Sevilla está capacitado para eso y mucho más. Mi duda respecto a los de Juande Ramos, es dónde está su techo. Tras ganar la Copa de la UEFA ante el Middlesbrough por 4-0, muchos pensaron que era un éxito puntual, como la Recopa del Zaragoza a mediados de los 90. Sin embargo, el equipo no paró de crecer y fue subiendo peldaños: una Supercopa de Europa ante el mejor Barça de todos los tiempos, otra UEFA ante el Espanyol, la Copa ante el Getafe, la Supercopa de España con un 3-5 al Real Madrid en el Bernabéu, la clasificación para la Champions League…

Una escalada imparable

Peldaños y más peldaños para un equipo que parece no tener límite, al igual que su confianza en sus propias posibilidades. El Sevilla eliminó sin despeinarse al AEK en la previa de la Champions inmerso en el duelo por Antonio Puerta y ha empezado la Liga como un tiro con dos goleadas por 4-1 en casa. Sólo el ‘todopoderoso’ Milan fue capaz de hacerle hincar la rodilla en la Supercopa Europea y fue gracias a un partidazo de Pirlo y tras ir más de 60 minutos por debajo en el marcador.

Así las cosas, ha llegado el momento de ver dónde está el techo del Sevilla y los dos próximos partidos, en el campo del Arsenal y el Barça, van a ser muy importantes para saber si tiene el carácter suficiente para aspirar a la Liga y la Champions. Para mi, lo más importante que atesora este equipo son dos factores: que tiene un fe ciega en sus posibilidades y que Juande ha logrado armar una plantilla en la que puede tocar a siete u ocho jugadores de su once inicial y el juego apenas se resiente. Quitando Palop, Dani Alves y Kanouté el resto de jugadores són perfectamente prescindibles, por mucha calidad que tengan. Y si ayer hablaba del desequilibrio de la plantilla del Barça, el Sevilla es equilibrio puro: buen portero, laterales duros (Drago) y laterales ofensivos (Alves y Adriano), centrales que pegan (Javi Navarro, Fazio y Mosquera), medios que muerden (Poulsen y Martí), extremos que desbordan (Capel y Jesús Navas), mediapuntas con llegada (Renato), delanteros con recorrido y gol (Luis Fabiano y Kerzhakov) y un punta boya que va bien de cabeza y juega bien de espaldas (Kanouté). Cómo paras a un equipo con tantos recursos y alternativas? Se puede hacer, como demostró el Milan en Mónaco, pero ciertamente hay que estar muy acertado y concentrado para hacerlo.

Quo vadis, Chelsea?

Para acabar con la Champions, hoy debutan los otros pesos pesados de la competición. Tengo ganas de ver cómo arrancan el Manchester United, que no está fino en Inglaterra, y el Inter, que siempre apunta alto, pero luego se queda en nada. La jornada de ayer sirvió para comprobar que el Liverpool sigue fiel a su estilo: empató pese a que el Oporto llegó 14 veces al área y los de Benítez tres. El Chelsea pareció empeñado en darme la razón demasiado pronto y ayer ofreció su peor versión en muchos años, pasando muchos apuros ante un Rosenborg (1-1) que le llegó al área más veces el Valencia en los dos partidos de la eliminatoria del año pasado. Y el Milan? Pues que es un equipazo y el máximo candidato al título. A mi Kaka me vuelve loco, pero Andrea Pirlo cada vez me gusta más. Ayer se bastó él sólo para ejecutar al Benfica con un golazo de falta y una asistencia sobre Inzaghi en una posición en la que el 99% de jugadores habrían chutado.

Atasco en la Diagonal

Parece increíble que a estas alturas de la película los aficionados, socios y la prensa de Barcelona ya estemos de uñas con el FC Barcelona, pero es que realmente hay motivos para estarlo. Yo soy de los que trato de salir de análisis pasajeros y basados en un único resultado, pero es que lo de los azulgrana no es problema de estos tres partidos, viene de mucho más lejos. Además, sabéis lo que es peor? Que cada vez tengo más claro que esto es un problema estructural y no coyuntural.

Por estructural se entiende que esta plantilla está descompensada. Es grave decirlo ahora, tras haber invertido casi 80 millones de euros en fichajes, pero es evidente que lo está y el juego del Barça lleva tiempo resintiéndose. El último gran partido que le recuerdo al equipo, uno de aquellos en los que salías del campo diciendo ‘qué partidazo’, se remonta al 25 de noviembre del año pasado. Entonces el Barça ganó por 4-0 al Villarreal con un golazo de Ronaldinho de chilena. A partir de ahí, el juego azulgrana fue languideciendo, encerrándose en tediosos vicios y mostrando la peor versión de los jugadores. Mucho se ha hablado de la baja forma de Ronaldinho, de las lesiones o del bajo tono físico, pero poco se ha analizado que es lo que realmente ha cambiado tácticamente en el Barça en este casi año: las bandas.

La eclosión de Leo Messi sentó en el banquillo el año pasado a Ludovic Giuly. El galo era en extremo limitado con el balón en los pies, pero cuando ibas al campo y te fijabas en sus movimientos te dabas cuenta del tremendo trabajo táctico que hacía: se pegaba a la línea y obligaba al lateral a estar pendiente de él, con lo que estiraba la defensa. Además, aguantaba mucho para tener espacio por delante, lo que permitía a los medios descargar la presión que ejercían sobre ellos con balones diagonales que Giuly explotaba con su velocidad. Borrado Giuly de las alineaciones, quedaban los laterales. Silvinho formaba una connexión letal con Ronaldinho en la izquierda y Belletti a veces parecía una cabra, pero a nadie se le escapará quién marcó el gol de que le dio la Champions al Barça en París, no?

Ahora analicemos la situación actual. Giuly está en la Roma, Belletti en el Chelsea y Silvinho parece relegado a jugar la Copa Catalunya. Tenemos pues un Barça en el que Ronaldinho va de la izquierda hacia el centro, Henry, de atrás hacia el medio, Messi, de la derecha hacia dentro del lateral, nunca hacia fuera para ganar la banda, y los medios como Xavi Deco e Iniesta tienden a jugar por el centro y, aunque quisieran abrir el balón a la banda, no encontrarían a nadie. Cuál es el resultado de todo esto: un contínuo ataque por el centro que acaba en un monumental atasco, en el que nadie es capaz de encontrar espacios.

Sin nadie en las bandas

Sin carrileros en punta ni en el centro del campo, qué nos queda para abrir el campo? Los laterales. A Frank Rijkaard le criticaron en el pasado tanto la endeblez de sus laterales que ahora se ha blindado con Abidal y Zambrotta, dos buenos jugadores para tapar las bandas, pero limitados cuando cruzan la línea de medio campo. En partidos como los de Osasuna, en los que casi no te atacan por los carriles, no tiene sentido tener a un lateral fijado a tus centrales, y sí lo tiene mandarlo arriba para tratar de sorprender en alguna llegada. De hecho, algunas de las mejores opciones en el tramo final del encuentro llegaron con las incorporaciones de Oleguer por el carril derecho. Aunque, claro está, un centro lo mandó al córner y una pelota que enganchó en la frontal, a la segunda gradería. Y no estoy diciendo que Oleguer sea mal jugador, porque cuando se limita a hacer lo que sabe es muy válido, pero es que ésta no es su función y sí la de alguien como Daniel Alves, un jugador que al Barça le habría ido de perlas.

La historia es que ahora mismo el Barça no tiene profundidad en las bandas y así su juego se vuelve previsible. De hecho, la sensación que predomina entre los aficionados y los que tenemos asientos en el Nou Camp es que esto es como entrar a la ciudad por la Diagonal: sabes que en determinadas horas te vas a encontrar con un atasco, pero no tienes más remedio que ir por ahí.

El tiki-nada (II): Osasuna – Barça

Unos días después de explicar lo que es el tiki-nada en uno de los primeros posts de este blog, el FC Barcelona dio ayer por la noche una verdadera exhibición de tiki-nada: posesión abrumadora de balón y multitud de pases horizontales, pero apenas dos disparos a puerta y otro 0-0 que le aleja a cuatro puntos del Real Madrid cuando apenas se han jugado tres jornadas.

A estas alturas es innegable que los azulgrana siguen inmersos en la gris dinámica del final de la temporada pasada, algo que no deja de ser preocupante si tenemos en cuenta que ayer había cuatro caras nuevas en el once inicial (Henry-Abidal-Milito-Giovanni). El partido empezó bien en cuanto a la alineación de Rijkaard, ya que el técnico fue valiente al darle la titularidad a Gio en lugar del lesionado Messi y por fin se atrevió a quitar a Xavi para dar entrada en el centro del campo a un Iniesta que fue el mejor, dentro de la mediocridad del equipo. Sin embargo, a medida que pasaban los minutos quedó claro que todo seguía igual que en otros años o aún peor, ya que el Barcelona era incapaz de generarle ocasiones de peligro a un Osasuna que fue fiel a si mismo y dio justo lo que se podía esperar de él.

Sin robos de balón ni alternativas

Yo creo que los grandes problemas del juego del FC Barcelona ahora mismo son dos: no se roban balones en el centro del campo y el equipo juega siempre con la misma marcha. En cuanto al primero, el año de la conquista de la Champions League hubo dos factores que definieron el juego del Barça. Uno era la tremenda presión que ejercían los jugadores del tridente ofensivo, con Eto’o desgañitándose a perseguir a los centrales en una verdadera muestra de presión de un delantero centro, que nada tiene que ver con la presión que Cruyff dijo que ejercía Romario sobre los porteros en su época. Vaya tela. El otro, era la abrumadora cantidad de balones que robaba Deco en el centro del campo, que permitían lanzar contras con la defensa rival descolocada. Luego, la classe de Eto’o, Ronaldinho y Messi o la velocidad de Giuly hacían el resto, pero el gran mérito, un 70% del gol, era del robo de balón de un Deco que en los últimos meses ha sido una sombra de ese jugadorazo que mereció ganar el Balón de Oro. Sin estos robos, el Barça se ve abocado casi siempre a atacar a dos líneas de cuatro tíos metidos prácticamente en su área y esto es dificilísimo de romper, por mucho que tengas a cracks de talla mundial.

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El otro gran problema del Barça, y en este tiene más que ver Rijkaard, es que el equipo tiene una única marcha. Esto ya pasaba el año pasado, cuando se hizo patente que los azulgrana eran incapaces de remontar ningún resultado adverso (como mucho empatarlo, como ante el Madrid en casa) y sigue produciéndose. El equipo empieza con una dinámica gris y se va oscureciendo paulatinamente, en lugar de mejorar. Los jugadores van cayendo en la apatía, no hay nadie que desequilibre o invente algo empiezan a haber pérdidas de balón atrás peligrosas y desde el banquillo tampoco se reacciona: los cambios llegan casi siempre tarde y, mucha veces, para no aportar nada o empeorar la situación. Ante Osasuna, por ejemplo, Rijkaard cambió a Ronaldinho por Xavi y dudó en meter a Bojan, que entró muy tarde.

Bojan, Giovanni, Henry…

Sobre Bojan y Giovanni, sólo puedo decir que no son ellos los que deben solucionar estos partidos y si se meten esta presión encima, se van a quemar muy pronto. Ellos deben aportar este grado de descaro e imprevisibilidad, que para lo otro ya están las ‘vacas sagradas’. Lo malo es que Ronnie estuvo ayer muy vigilado y Henry parece una fotocopia en color del jugador que fue en el Arsenal. Es evidente que al francés hay que darle tiempo, pero hay una cosa que empieza a preocuparme. Tengo la sensación que hay dos versiones de Henry: el que fue un ídolo en el Arsenal y maravilló a toda la Premier League, es decir, un jugador que se sabía clave, se subía el equipo a las espaldas y destapaba toda la clase que atesora en sus botas; y el que pasó sin pena ni gloria por la Juventus o hizo un pésimo Mundial del 2002, cuando Francia cayó eliminada en primera ronda. Es decir, cuando las cosas van mal, hay otros cracks que tienen más peso que él y hunde la cabeza y no es capaz de levantarla.

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Para acabar con el Barça, la excusa que puso Frank Rijkaard al final del partido es que el equipo no estaba fresco. Bueno, lo del ‘virus FIFA’ tiene miga, pero si realmente es verdad que los jugadores no están frescos en la tercera jornada de Liga, entonces apaga y vámonos.

Madrid y Sevilla, los otros dos grandes candidatos

Catastrofismo azulgrana a parte, todo parece indicar que este año la Liga va a ser cosa de tres. El Real Madrid ha empezado como un tiro y mantiene la gran dinámica de la temporada pasada: las comparaciones con el Barça son odiosas, pero ya suma nueve puntos en tres partidos y ha marcado 10 goles. Dicen que el Almería llegó el triple de veces al área y que le escamotearon un gol legal, pero los merengues ganaron los tres puntos, que es lo que al final se refleja en la tabla. El Sevilla también ha empezado muy fuerte, con otro 4-1 en casa y con Kanouté en plan killer. Menuda definición tiene el de Mali, que metió dos goles de auténtico ‘nueve.’ El Valencia, por su parte, vive una situación paradójica, ya que pese a ganar al Valladolid toda su afición pidió la dimisión de Quique Sánchez Flores. Una situación que tiene mal arreglo. Y el Atlético? Pues, eso que es el Atlético y que ha fichado muy bien, pero que empató en Murcia tras ir ganando 0-1.

Chelsea: El inicio del fin?

Estaba claro que el ficticio castillo de naipes construído con el dinero de Roman Abramovich en el Chelsea algún día debía desmontarse. La cuestión era cuándo. Decir que ahora es el momento puede ser prematuro y arriesgado, pero hay muchos indicios de que esto está pasando… o a punto de suceder.

Para empezar, el Chelsea fue ayer incapaz de pasar del empate en casa ante el Blackburn Rovers (0-0) en un partido que empezó con cosas raras, como ver a Malouda y Obi Mikel en el banquillo y acabó de manera insulsa, con los de Jose Mourinho siendo incapaces de marcarle un solo gol (legal) y muy lejos de la imagen de equipo demoleador de otras temporadas. Aunque aún es muy pronto para sacar conclusiones definitivas, parece que este año la Premier League va a estar más abierta, ya que el Chelsea está gris y el Manchester no acaba de arrancar, pese a que ayer ganó con un gol de Nemanja Vidic ‘in extremis’. Esto parece dar vida a equipos que en los últimos años eran más irregulares, como el Liverpool, que ayer empató a cero en Portsmouth, o el Arsenal, que se ha situado líder tras derrotar al Tottenham de Martin Jol por 1-3 en un partido que volvió a romper Cesc Fábregas con un gol en el minuto 80 cuando el duelo estaba 1-1. Inicio de temporada impresionante el del de Arenys de Mar.

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Hace unos días comentábamos con Jordi Archs, periodista de Mundo Deportivo y uno de los mejores especialistas de fútbol internacional de España, el extraño comportamiento de Jose Mourinho esta temporada. Por ejemplo, apenas ha invertido en fichajes.

Este verano, el Chelsea se ha gastado unos 31 millones de euros repartidos entre Florent Malouda (Lyon), por el que ha pagado unos 25,5 millones de euros, y Juliano Belletti (Barcelona), por el que ha pagado 5,5 millones. Una cifra que contrasta terriblemente con los 421 millones que el magnate ruso se gastó entre 2003 y 2005. El resto de fichajes de la presente campaña han sido incorporaciones de perfil bajo y a coste cero, como Tal Ben Haim, un defensa muy justito, Steven Sidwell, que ha sido titular dos partidos y no ha dado la talla; Álex, un buen central recuperado de su cesión al PSV, y Claudio Pizarro, un delantero técnico, pero ni de lejos con la calidad de Drogba. Esto, añadido a la venta de Robben al Madrid por 35 millones de euros, no sólo hace que el Chelsea por primera vez no haya reventado el mercado de fichajes en verano, sino que encima haya hecho caja.

No es ningún secreto que Roman Abramovich le tiró en cara a Mourinho el año pasado que, pese a tanto gasto y tener casi todo lo que había pedido, el técnico fracasara por tercer año consecutivo en su conquista de la Champions. A mi, personalmente, lo de este año se me antoja la típica pataleta ‘mourinhiana’ de decir «no te quejabas que gastaba mucho, pues este año… mira!». El resultado, en el plano deportivo, es un equipo que para mi no ha mejorado respecto al año pasado, pese a que Malouda es un jugadorazo, y que sigue dependiendo en exceso de su columna vertebral (Cech-Terry-Lampard-Drogba). Así, el Chelsea ha empezado zozobrando en una Premier que, hasta el año pasado, había dominado con insultante superioridad.

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Más signos que empiezan a escamarme dentro de este Chelsea es, por ejemplo, el enfrentamiento abierto con jugadores que parecen ser fichajes ‘del presidente’. A nadie se le escapa que Mourinho no quería a Andrei Schevchenko y el año pasado lo puso en el once con calzador. Esta año ya, ni eso. O con Michael Ballack. El alemán empezó con mal pie en el Chelsea la temporada pasada, pero es que este año ya se ha declarado directamente en rebeldía e incluso surgen rumores que los ‘blues’ aceptarían un truque con Adriano, un jugadorazo al que en el Inter no quieren ver ni en pintura por su azarosa vida fuera de los campos.   

Demasiados frentes abiertos en un equipo que se obesionó con el cetro continental y al que los éxitos en Inglaterra ya no parecen seducirle. Peligrosa situación, puesto que para ganar una Champions hace falta algo más que una carretilla de millones.

‘We have got Cesc Fábregas’

‘We have got Cesc Fábregas, we have got Cesc Fábregas…’.

Esta frase, cantada con la tonada de la aria de Giuseppe Verdi ‘La Donna è mobile’, es una de las flamantes canciones de la hinchada del Arsenal. Mas allá de un cántico más de las coloristas aficiones inglesas, las cinco palabras desprenden un par de mensajes brutales, como el de la elección de un nuevo ídolo por parte de los exinquilinos de Highbury unos meses después de quedarse sin Thierry Henry. Que los hinchas de los ‘gunners’ se decanten por un centrocampista de complexión mas bien débil, en un futbol tan aguerrido como el inglés, no es de extrañar, puesto que siempre se ha dicho que el Arsenal és el equipo inglés, menos inglés.

De Cesc Fábregas (Arenys de Mar, 4 de mayo de 1987) tengo que confesar dos cosas: que tengo una especial debilidad por él y que estoy convencido que algún día (espero que pronto) tiene que vestir la camiseta del FC Barcelona. Lo descubrí jugando en las categorías inferiores del Barça, me maravilló en el Mundial sub-17 de Finlandia, cuando quedó mejor jugador y máximo goleador de la competición, y luego lo fui siguiendo atentamente en el Arsenal. Luego, el azar quiso que coincidiéramos un par de veces en el Nou Camp, como después de un Catalunya-Brasil, en el que debutó con la elástica nacional con apenas 16 años (de ahí es la cutre-foto que ilustra este artículo), o recientemente tras un Barça-Alavés de Liga.

Cesc Fábregas, tras el Catalunya-Brasil del 2004

Lo bueno de todo este tiempo es que entonces me desgañitaba comentándole a todos lo bueno que era este chaval y ahora no hace falta. Amparado por un Arséne Wenger que es el mejor entrenador del mundo descubriendo jóvenes talentos, Cesc lleva dos años saliéndose en el Arsenal. Pero es que su arranque de Liga este año ha sido simplemente espectacular: ha marcado cuatro goles en seis partidos, incluyendo dos de importantes en la previa de la Champions League ante el Slavia de Praga y un tanto decisivo en el minuto 80 ante el entonces imbatido Kasper Schmeichel, portero del Manchester City.

Ya sé que a muchos les parecerá un sacrilegio, pero estoy convencido que Cesc es mejor que Iniesta y Xavi y ya ahora tendría un sitio fijo en el once inicial del Barça. Si miramos, por ejemplo, el carácter, a nadie se le puede escapar que al de Arenys le sobra para debutar en la Premier con 17 años y, esta temporada, cargarse el equipo a las espaldas tras la marcha de un Diós en Highbury como era Henry. Técnicamente, the architecht, es la mezcla perfecta entre Xavi e Iniesta. No tiene el juego en corto del de Terrassa ni el regate del de Fuentealbilla, pero los supera a ambos con creces en llegada a puerta y en pases interiores, y tiene una buena capacidad de desequilibrio en el uno contra uno, sin ser un especialista. Si a Fábregas le pones un buen guardaespaldas como en su momento fueron Vieira o Gilberto Silva y ahora en el Barça parece ser Touré Yaya, probablemente tengas un centro del campo imparable. Y encima el tío es del Barça.

Ya sé que Xavi, para muchos, es intocable por nombre, por ser de la cantera y porque es un buen jugador, aunque un poco sobrevalorado y pocas veces decisivo, pero si yo fuera Joan Laporta empezaría a trabajar como un loco en un fichaje que se ha complicado al ‘permitir’ que el jugador renovara hasta el 2014. Más que nada porque Xavi tiene ya 27 años y Cesc, con 20 años recién cumplidos, dispone de 10 años tremendos por delante y del carácter suficiente para marcar una época en el Barça.