Una derrota para la reflexión

Seis meses después de la última derrota en Liga y en el mismo escenario en el que se produjo, el FC Barcelona se ha reencontrado en Villarreal con su peor versión. Tras el partido del Atlético de Madrid, y pese a ser la sexta victoria consecutiva, señalé en un post algunos aspectos negativos del juego azulgrana, como la poca consistencia defensiva que ofrece el jugar con tres pequeños en el centro del campo ante equipos de enjundia y fuertes físicamente. Pese a ser una crónica bastante halagadora en líneas generales, algunos señalásteis mi espíritu crítico, pero supongo que ahora estaréis de acuerdo conmigo en que no ha hecho falta llegar a encontrarse con un Valencia, un Chelsea o un Liverpool para que se revelaran las carencias de este sistema. Ha bastado un Villarreal con las ideas muy claras, con dos extremos finos y con recorrido, de los que me encantan (Cani y Pires); un medio centro todoterreno (Senna) y un mediapunta en estado de gracia (Cazorla) para dejar en evidencia el desequilibrio que supone jugar con tres jugadores tan técnicos y poco físicos en el centro del campo.

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Esta endeblez defensiva y un descuido imperdonable entre Oleguer y Puyol a los dos minutos es lo que explican una derrota que no debe dramatizarse, puesto que entra dentro de la lógica perder en Villarreal, pero que debe servir para hacer unas cuantas reflexiones. La primera es que la virulencia del Virus FIFA es tremenda y que en los primeros minutos quedó patente la diferencia de ritmo y concentración entre un equipo que lleva casi dos semanas al completo preparando este partido y otro que ha estado 10 días por otras cosas. Y es que, lo de las selecciones no se limita sólo al cansancio físico que comporta, sinó al cambio de chip brutal que supone para un futbolista que ha estado 10 días jugando por otros objetivos, en otros sistemas tácticos, con otros compañeros e, incluso en algunos casos, con posiciones diferentes.

La segunda reflexión es la que comentaba antes de los tres pequeños: no es un sistema malo en momentos determinados o ante rivales concretos y en casa, pero no un sistema válido, desde mi punto de vista, para enfrentarte a rivales de calidad, que son capaces de robarte la pelota y luego moverla con criterio. La calidad y la visión de juego de Cani, Cazorla y Pires han provocado un auténtico descosido en la hasta ahora segura zaga azulgrana, que ha podido recibir un castigo mayor si en la segunda mitad el Villarreal no hubiera levantado el pie del acelerador y replegado un poco. El Barcelona ha perdido el balón y, cuando se lo han movido, ha tenido problemas para recuperarlo, como lo demuestra le hecho que los amarillos han llegado a acumular hasta un 48% de la posesión pese a la gran cantidad de peloteros con los que ha jugado el Barça.

Un Barça incapaz de cambiar el sentido de un partido

La tercera lectura y más preocupante es que el Barcelona es absolutamente incapaz de remontar un partido y ni tan siquiera de cambiar una dinámica cuando le es negativa. Ya pasó a lo largo de toda la temporada pasada y ha vuelto a pasar hoy, aunque también hay que reconocer que tras el 2-1 ha habido momentos (pocos) para la esperanza, que se han dinamitado con el claro penalti de Milito. Frank Rijkaard me parece un entrenador idóneo para el Barça y por ahí va el siguiente post que tengo pensado, pero creo que su gran carencia es que cuando algo le va mal, o bien no hace cambios o, cuando los hace, lo dinamita todo. Jugar un 3-4-3 durante toda la segunda mitad cuando no tienes extremos natos que te abran el campo es tremendamente absurdo, como ha quedado demostrado durante 45 minutos en los que todos los movimientos interiores de los azulgrana han convertido El Madrigal en un tremendo embudo.

Y para colmo de males, Deco se suma a la larga lista de lesionados por lo que parece para cuatro o cinco semanas. No quiero ni pensar en lo que supondrá para el nivel de juego del equipo que su motor se rompa, así que sólo me queda esperar que Yaya Touré vuelva pronto.

Bojan y Guddy, lo poco positivo del partido

Dentro del negro panorama para muchos culés, que ahora ya deben estar pensando que este año el equipo se va a quedar en blanco otra vez, dos detalles positivos: Bojan aportó los pocos detalles de calidad azulgrana y demostró que es un jugador con futuro, aunque también evidenció que está verde para jugar de titular; y Gudjohnsen, al que muchos han deshauciado ya, aportó los otros dos detalles interesantes del duelo jugando de centrocampista. Ya lo sugerí en un post anterior y viendo la lesión de Deco lo tengo claro: hay que darle una oportunidad al islandés en la medular, antes de decidir que los 14 millones que se pagaron por él són tan absurdos como el dinero que se gastó en Geovanni Deiberson.

 El otro lado del ‘Virus FIFA’

Casi como si fuera una premonición, apunté en mi último post que este desquiciante parón de las selecciones sólo va bién para lo equipos que llegan a él contra las cuerdas, como el Sevilla o el Valencia. Pues bien, ambos salieron a flote de su crisis de resultados con dos victorias cómodas a domicilio ante el Levante y el Deportivo, respectivamente. Un poquito de crédito para sus entrenadores, a los que seguramente no oiremos quejarse del calendario UEFA… por el momento.

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