Frank Rijkaard, el apagafuegos

En apenas dos meses de competición Frank Rijkaard ha pasado de cuestionado a héroe a estar otra vez a los pies de los caballos tras perder en Villarreal un partido que planteó innegablemente mal. Más que un síntoma de su capacidad de entrenador, yo estas situaciones las atribuyo a la volatilidad que envuelve al mundo del fútbol y a la poca memoria de algunos aficionados y medios de comunicación. Y es que estamos hablando de uno de los dos técnicos en toda la historia del club que han conseguido una Champions League y que han sido capaces de resucitar a uno de los peores Barças de la historia, el de la época de Joan Gaspart. Yo creo que, sólo por eso, se merece un poco más de crédito.

Frank Rijkaard, eso no es ningún secreto, continúa entrenando al FC Barcelona porque en su momento Joan Laporta lo aguantó y no hizo caso a Sandro Rosell. Siempre he defendido la maestría del exdirectivo de Nike a la hora de fichar, pero también hay que tener en cuenta que estuvo a punto de salirse con la suya a la hora de fichar para el banquillo a su amigo Luis Felipe Scolari. En este impasse, el holandés decidió jugarse el todo por el todo, desoir las ‘recomendaciones’ de Txiki, Cruyff y compañía y dejó el el 4-2-3-1 con extremos para pasar al 4-3-3 que ya conocemos. Esto y la llegada de Edgar Davids, que dio consistencia a la medular, obraron el milagro. El Barcelona protagonizó una remontada espectacular en la Liga y sentó las bases para la siguiente temporada, en la que los fichajes acabaron de perfeccionar un sistema que tocaría techo en el 2006, con la Champions de Saint Dennis. El dibujo entró en declive la temporada siguiente, por conocimiento táctico de los rivales y por desidia de los propios jugadores azulgrana, y actualmente ha tratado de actualizarlo con la presencia de jugadores más físicos en la defensa y en el eje del centro del campo. Las lesiones de Touré, Zambrotta, Deco y Márquez han cortado una progresión que me parecía sumamente interesante y esperanzadora, y que espero que se retome en las próximas semanas.

Sólo por eso, creo que ya vale la pena darle el margen de crédito a Frank Rijkaard como mínimo hasta final de temporada. Yo soy de las personas que antes de tomar una decisión me gusta sospesar los pros y los contras, así como las posibles alternativas a esta situación. Esto se resume en dos preguntas: qué pesan más en el técnico holandés, las virtudes o los defectos? Y si se fuera, por ejemplo al Milan, a quién querríamos para el banquillo azulgrana?

Las virtudes de Frank Rijkaard

La acusaron de fumar porros, de ser demasiado tranquilo y a veces incluso indolente, pero yo creo que Frank Rijkaard tiene el carácter idóneo para entrenar un club como el FC Barcelona. Que le saque hierro a todo, incluso a situaciones tan graves como las salidas de Ronaldinho o la ‘vilafrancada’ de Samuel Eto’o es una bendición para un club como este, en el que todo se debate de manera bastante exaltada. Os imagináis a alguien como Schuster o Mourinho en el banquillo del Barça? Bueno, más o menos sólo tenéis que iros a los tiempos de Van Gaal. Os acordáis de la tensión en los entrenos, en los partidos, en las ruedas de prensa, con los aficionados…? Rikjaard es como un permanente extintor para unos de los clubes más inflamables del mundo.

Para entrenar a cualquier club grande, en cuyo vestuario hay estrellitas mimadas que ganan millones y millones, es necesario tener un currículum deportivo impresionante. No hay muchos entrenadores que puedan mirar a Deco, Ronnie y compañía y, ante una discusión, decirle tú te callas porque yo he ganado más Champions que tú. Puede parecer infantil, pero estas relaciones de fuerza se dan en un vestuario y Rijkaard, con el palmarés que tiene con el Milan y la selección holandesa, puede salir airoso de ellas. De hecho, en sus primeros años en el club, especialmente en el de la Champions, al holandés no le hizo falta llegar a este extremo y con su carácter reflexivo y dialogante supo crear una comunión absoluta en el vestuario, aunque también es verdad que esto se rompió por completo la temporada pasada. Mucha gente lo atribuye a la marcha de Henk Ten Cate, que influyó pero no tuvo un peso tan grande como algunos creen. Yo personalmente creo que desestabilizaron mucho más al grupo las prebendas que ciertos jugadores tuvieron desde arriba del todo, como por ejemplo el hecho que Eto’o no fuera sancionado tras rajar de un compañero y decir que el técnico era una mala persona. Rijkaard así se lo pidió al club, pero éstos se lo negaron y pusieron en entredicho su autoridad ante el resto de la plantilla. Qué derecho tenía a partir de entonces para recriminarle a Ronnie y Deco sus salidas, si no había sido capaz de ‘castigar’ a Eto’o por algo mucho más público?

El tulipán és, además, una persona cultivada, que lee libros y tiene un buen gusto musical, algo que no se puede decir de muchas de las personas que pululan por el mundo del fútbol. Esto le ha permitido saber leer perfectamente el complicado entorno azulgrana y adaptarse a él. Sandro Rosell explicó una vez en una cena privada que tuvimos que, al principio de llegar al club, Rijkaard hablaba lento por desconocer el idioma, pero que también exageraba esta lentitud para que las reudas de prensa fueran más largas… diciendo lo menos posible. No sé si es cierto, pero en todo caso es muy inteligente y divertido.

Por último, y en un aspecto mucho más deportivo, Frank Rijkaard es un entrenador que sabe jugar como a la exigente afición del Barça le gusta. Parece de perogrullo, pero dudo que entrenadores con una innegable calidad pero otra mentalidad, como José Mourinho o Rafa Benítez, fueran capaces de hacer lo mismo y plantear partidos tan abiertamente ofensivos.

Los defectos de Frank Rijkaard

Aunque él mismo ha postulado muchas veces que una de las cosas que más le interesa en la vida es encontrar el equilibrio, yo creo que le falta llegar a ese punto de ser capaz de abandonar su habitual afabilidad y dar un golpe en la mesa cuando las cosas van mal. Lo hizo en el banquillo de Montjuïc y alguna otra vez de puertas para adentro, pero en general casi nunca ha surtido efecto, y menos tras la marcha de ‘míster látigo’ Ten Cate. El amiguismo de Joan Laporta con algunos jugadores y el populismo de sus decisiones tampoco han contribuído a reforzar la autoridad de un técnico que, en líneas generales, ya tenía poca.

Por otro lado, yo he visto pocos entrenos del Barça y no puedo compararlos, pero lo han dicho gente que no está, como Giuly, y otros que están y vienen de un fútbol más físico, como Zambrotta o Gudjohnsen: aquí se entrena poco y mal. La avalancha de lesiones musculares de jugadores azulgrana en las últimas temporadas ha acabado de poner en el disparadero la metodología del holandés y de sus ayudantes. Ya digo que no tengo elementos suficientes para juzgar y no me gusta poner a parir algo que no conozco, pero intuyo por donde van los tiros y creo que esta temporada se está intentando corregir.

Rijkaard no es un maestro planteando los partidos, pero en líneas generales no suele equivocarse (mucho) de entrada, aunque hay errores de bulto como la titularidad de Motta ante el Liverpool en casa la temporada pasada o la presencia de Gerard en el 4-2 de Stamford Bridge ante el Chelsea hace tres. Con todo, los aciertos superan con creces a los errores, aunque sí que hay una cosa que tengo clara: Rijkaard tiene una escasa capacidad para cambiarle el sentido a un partido. Cuando un duelo va mal suelen pasar dos cosas: o el técnico tarda una eternidad en hacer un cambio, ya sea de jugadores o de sistema, o, cuando lo hace, es tan radical que tiende a empeorar las cosas. No hay término medio.

Cuántas remontadas les recordáis al Barça de Cruyff y cuántas al de Rijkaard? El padre del Dream Team y Charly Rexach eran unos ‘iluminados’ capaces de cualquier barbaridad, pero a veces eran capaces de romper un partido con un simple cambio. Al actual Barça, en cambio, no le recuerdo ninguna remontada épica (y no hablo de dos o más goles, sino de empezar perdiendo y acabar ganando). Hay partidos que se han empatado, como el 3-3 del Real Madrid en casa, pero casi nunca se le ha dado la vuelta al marcador en un partido (ojo que en una eliminatoria, sí). La mejor muestra la tuvimos en Villarreal, donde el Barça empezó mal y acabó peor con el cambio a 3-4-3 que ordenó el holandés en el descanso. La culpa no es exclusivamente suya, puesto que, tal como explicó una vez Rexach, el segundo entrenador está para proponer cosas y no sólo para decirle ‘sí quiero’ al que manda. Y no creo que Johan Neeskens sea un pozo de ideas, precisamente.

Entonces, qué…

Dicho todo esto, yo sigo pensando que las virtudes positivas de Frank Rijkaard superan en mucho las negativas y que la gran mayoría de técnicos del firmamento europeo no encajarían aquí. Entrenadores como Mourinho o Schuster son demasiado ‘inflamables’ para el banquillo del Barça, otros como Rafa Benítez o Quique Sánchez Flores son demasiado defensivos, mientras que nombres como Juande Ramos tienen poco ‘currículum’ futbolístico para tratar con un vestuario como el azulgrana. Yo siempre he pensado que alguien que sí encaja perfectamente en el ‘perfil Barça’ es Arséne Wenger, del Arsenal, a parte de Sir Alex ferguson, aunque el técnico del Manchester es demasiado mayor y demasiado británico para venir a Catalunya. Carlo Ancelotti tampoco sería una mala opción, pero tampoco es que ahora mismo el juego del Milan sea espectacular, que digamos. Así pues, la próxima vez que alguien pida la cabeza de Frank Rijkaard me encantaría que propusiera la solución para sustituirle, porque yo no la tengo nada clara.

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