Resultados, pero no a cualquier precio

Uno fue campeón del mundo con Argentina en 1978 y el otro lo fue en 1986. Uno defiende la plasticidad del fútbol y el otro la contundencia del resultado. No son los únicos, pero su verborrea y un enfrentamiento personal cruento, que en ocasiones ha estado a punto de llegar a las manos, han provocado que se les identifique con una manera de ver el fútbol. César Luis Menotti es la metáfora del fútbol de toque, de combinación, bonito, mientras que Carlos Bilardo enarbola la bandera de los técnicos que hablan de eficacia y resultado por encima de todo lo otro, del ganar como sea, del “pisálo, pisálo” de su época del Sevilla.

Yo en este debate, siempre lo he tenido muy claro. El fútbol es en entretenimiento, un divertimento, y el resultado es una consecuencia de lo que pasa en el campo. No hay nada que me aburra más que un equipo rocoso y resultadista, que no quiere la pelota, y me enciendo cuando este tipo de conjuntos dominan temporada tras temporada la Champions League. Es evidente que tampoco se puede pasar al otro extremo y tampoco me gusta un equipo que se pasa con las florituras y juega de manera indolente, como el Barça de la temporada pasada, pero tampoco hay nada más aburrido que ver al Liverpool de Rafa Benítez plantear casi todos sus partidos del mismo modo, aunque juegue contra un rival netamente inferior.

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Ayer el Liverpool y el Arsenal se repartieron un punto en un verdadero partidazo, pero creéis que las sensaciones son las mismas en ambas aficiones? Pensáis que los del Arsenal no estarán orgullosos de un equipo que acabó encerrando a los reds, que pudo ganar con un disparo de Cesc al palo o que puso patas arriba la libreta de Rafa Benítez con las internadas de Hleb, las llegadas de Fábregas desde atrás o la velocidad de Teo Walcott?

4010417731.jpgLo malo de ser un técnico resultadista es que, cuando te fallan los resultados, te quedas sin ningún argumento. Esto es exactamente lo que le está pasando a Rafa Benítez y lo que le ha sucedido al inquilino del banquillo de su exclub. Quique Sánchez Flores fue fulminado ayer por la noche y se convierte en el tercer técnico que deja el banquillo de un equipo de Primera esta temporada, tras Abel Resino y Juande Ramos. Me gustaría saber qué pensó el nuevo técnico del Tottenham al ver la exhibición de un Sevilla que pasó por encima del Valencia, aunque supongo que suficiente faena tendrá el entrenador para tratar de recomponer a un equipo que lleva años tirando de talonario para, de momento, encontrarse en zona de descenso de la Premier.

Aprobado justo para el Barça ante el Almería

Esto del fútbol me recuerda a los exámenes de mi época de estudiante. Tú te preparabas un exámen durante días para sacar un 7 y llegaba el típico que había estudiado dos horas (o eso decía) y sacaba la misma nota. Esta situación te llevaba a plantearte tu método, que con todo seguía siendo el bueno. Porque, el método del otro se sostenía por la ley del mínimo esfuerzo y del resultado final: si algún día suspendía, se quedaba sin resultado y sin argumentos. Tú, en cambio, con tu esfuerzo, sabías que podías llegar más arriba y que, aunque un día la cosa fuera mal, lo más natural es que a la larga acabaras aprobando o sacando buena nota.

Esta filosofía, trasladada al fútbol, se traduce en que no debemos mirar tanto el resultado, sino como se ha llegado hasta él y que un equipo que juega bien, a la larga acabará saliendo a flote u obteniendo sus objetivos, mientras que un equipo que juega mal no puede ganar siempre a base de suerte o inspiraciones personales. Hay excepciones, como en toda regla, tal como demostró el Real Madrid la temporada pasada, pero por norma general suelen ir por ahí los tiros. Por eso no me gustó la victoria del Barça ayer, porque no jugó bien y ya van tres partidos mediocres de los de Frank Rijkaard. A los azulgrana les hizo falta tirar de un gol en fuera de juego y un penalti muy discutible para derrotar a un Almería que tiene una propuesta de juego interesantísima y que ha salido con la cabeza alta del Bernabéu y del Nou Camp… pese a haber perdido. Si somos Bilardistas y miramos sólo el resultado, la victoria del Barça de ayer es muy buena: tres puntos más, el equipo segundo a dos puntos del Real Madrid y con sólo siete goles encajados en 9 partidos. Si somos Menottistas y miramos cómo se llegó a esta resultado, la lectura es poco halagüeña: Ronaldinho sigue buscándose a si mismo, el equipo adoleció de pegada y desborde sin Messi, el centro del campo sigue bastante gris… Lo que está claro es que el Barça deberá mejorar si el jueves quiere romper su mala racha fuera ante un Valladolid que empezó muy bien, pero que se ha ido diluyendo y ya ocupa puestos de descenso.

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