Doctor Jekyll y Míster Hyde

Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite, pide el atormentado Doctor Jekyll en un momento de la famosa novela que Robert Louis Stevenson escribió en la recta final de su vida. Seguro que muchos aficionados del FC Barcelona hemos pensado en romper el abono, el carnet y todo lo azulgrana que se nos ponga por delante después de algunos partidos del equipo lejos del Camp Nou. Muchos llevamos tiempo haciéndonos la misma pregunta: cómo es posible que un equipo que juega tan bien como ayer en casa ante el Betis, ofrezca una imagen tan pobre cuando juega lejos de su estadio?

300px-jekyll_and_hyde_title.jpgLa estadística de la temporada pasada es demoledora: los azulgrana ganaron 14 partidos en cel Nou Camp y empataron 5, sumando un 82% de los puntos disputados en su estadio, una cifra de campeón de Liga. Sin embargo, fuera de casa empataron cinco partidos y perdieron seis, con lo que sumaron poco más del 50% de los puntos en juego. Todo el mundo apuntó entonces a este déficit para justificar la pérdida de la Liga, se realizaron hasta cuatro fichajes y se nos prometió que el Barça había cambiado, pero el resultado es que las tendencias se han acentuado: esta temporada se han ganado todos los puntos de casa, pero fuera sólo se han conseguido el 40% (recordemos que el año pasado fueron 51%).

Motivos? Es muy complicado explicar esta transformación digna del Doctor Jekyll y Míster Hyde, pero está claro que se pueden descartar algunos factores. El ambiental, por ejemplo, puesto que la afición del Nou Camp no es especialmente ruidosa y no se caracteriza por intimidar a los rivales, por mucho que el coliseo azulgrana impresione por sus dimensiones. La calidad del equipo también está fuera de duda, por lo que hay que mirar otros aspectos, como por ejemplo, el tamaño del campo y el sacrificio de los jugadores.

He leído en algunas crónicas antiguas que había jugadores que se escondían fuera de casa y que en su campo, ante su afición, lo daban todo y se exhibían. Yo no lo he vivido, pero me puedo imaginar que en la época en la que no había tanta televisión esto podía llegar a pasar desapercibido para la mayoría de aficionados. Hoy en día, sin embargo, con la gran cantidad de teles, vídeos en Youtube y medios de comunicación que analizan hasta el milímetro el rendimiento de cada jugador, ya no sirve. Con todo, sigue habiendo jugadores que se esconden en un campo contrario, en un ambiente hostil y con los rivales más agresivos que cuando vienen al Nou Camp. Por qué?

1.Tamaño del campo contrario

El tamaño de los campos contrarios tampoco suele ayudar, aunque eso tampoco es una excusa por si misma, puesto que el año pasado se perdió en campos grandes, como en Madrid, con todas las de la ley. Con todo, hay muchos equipos que no dudan en ‘recortar’ sus bandas cuando juegan contra el Barça, lo que exige a los azulgrana una mayor concentración y mucho mayor velocidad de desplazamiento de balón ante un equipo que puede presionar mejor y deja menos espacios en su defensa.

2. Pegada en relación ocasiones-goles

No es ningún secreto que el Barcelona es un equipo con gran capacidad de crear ocasiones, pero que tiene un ratio de conversión muy bajo. En campo contrario, cuando bajan la cantidad de ocasiones, se debe afinar mucho más y convertir la mayoría de oportunidades claras si se quiere ganar.

3. Agresividad y carácter de los jugadores

El Barça suele encontrar ambientes hostiles y rivales que juegan al 200% ante uno de los grandes de Europa. Es normal. Se pega más y se permite más, con lo que el juego de toque del Barça muchas veces se ve frenado por un sinfín de faltas tácticas. En parte trasera, el Barça se ha blindado con la llegada de Milito, Abidal y Touré y lo cierto es que la defensa, quitando el aciago partido de Villarreal, ha salido indemne en dos partidos (Rácing y Osasuna) y en Valladolid y Levante sólo ha encajado un gol. Es un buen primer paso, pero hace falta mayor mordiente arriba ya capacidad para generar ocasiones, algo que está brillando pos su ausencia fuera de casa.

4. El mismo sistema, pase lo que pase

Frank Rijkaard plantea exactamente igual sus partidos de casa que los de fuera y es reacio a tocar su 4-3-3, algo que demuestra carácter y convicción, pero también pocos recursos tácticos. Quizás sería conveniente en algunos partidos algún cambio, alguna variación, para sorprender al rival.

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En definitiva, vemos un Barça que ha mejorado en defensa fuera de casa, pero cuyo juego se atasca en campos pequeños y ante rivales cerrados, que muerden y pegan. Como dijo Rafa Márquez hace poco, es evidente que a los jugadores les falta un plus de sacrificio, de saber sufrir en estos ambientes hostiles, pero también ser un poco más listos en su juego. Yo creo que a veces el Barça debería renunciar un poco a la pelota en lugar de llevar siempre el peso del partido, dejar más espacios arriba en lugar de acumular gente en ataque y, sobre todo, ser un poco más directo en su juego, menos especulativo y horizontal. Sólo así, aprovechando mucho mejor las contras tras los robos de balón (más agresividad!) e incrementando la eficacia de su remate (algo que se aumenta con Eto’o en el campo) podrá mejorar unos números que son insuficientes si quiere aspirar de manera real a la Liga y a una competición tan exigente y dura como ha sido la Champions League en las últimas temporadas.

Bocazas

«De dónde viene el árbitro? Catalán? Con eso lo digo todo…»

 

– Bernd Schuster (entrenador del Real Madrid). Sin comentarios. Sería lo mismo que preguntar: De dónde es Schuster? Alemán? Con eso lo digo todo…

Incapaces de remontar

Lo dije en un post sobre Frank Rijkaard y lo seguiré manteniendo: este Barça es incapaz de cambiar radicalmente el sentido de un partido. Alguna vez habéis visto 30 minutos malos del equipo, que fuera perdiendo por1-0 o 2-0, pasara a jugar 60 minutos brillantes y remontara? Yo, quitando la final de la Champions y con roja a Jens Lehmann por medio, no.

e__archivo_photo_10_1_1_20071102_yba06f1tif6.jpgAyer, en Pucela, fue poco más o menos lo que pasó. Cuando empezó el partido y vi que a la media hora los azulgrana no habían chutado a puerta me empecé a preocupar, y mucho. Luego siguieron los fallos de concentración terribles de Márquez, el despiste de Puyol en la anticipación a Llorente en el 1-0 y las paradas de Víctor Valdés que evitaron malos mayores, y me acabé de asustar. También es de justicia reconocer que los de Frank Rijkaard fueron mejorando, que Gaby Milito es impecable en el corte y da una gran salida de balón, que Yaya Touré es un seguro en el centro del campo y que Ronaldinho apareció ayer un poco más, aunque sigue negado en el uno contra uno. Con unas gotitas de todo esto, el bullicio de Bojan y el buen partido de Xavi (al que habitualmente critico, pero ayer ofreció mucho más que Iniesta), el Barça logró el empate y pareció por momentos capaz de tirar por tierra mi teoría. Los azulgrana tuvieron al Valladolid contra las cuerdas durante muchos minutos, algo que en parte ya me esperaba, puesto que los de Mendilíbar basan sus partidos en una fuerte presión en los primeros 60 minutos y luego bajan físicamente, lo cual explica la gran cantida de remontadas en contra que han sufrido. El Barça, sin embargo, es incapaz de ‘matar’ como lo hace el Madrid, deja el partido abierto y Rijkaard hace dos cambios (mi otra teoría sobre él es que no sabe cambiarle el sentido a un partido con los cambios): uno lógico, Giovanni por Bojan, y otro descabellado, Gudjohnsen por Yaya Touré. Ya he dicho que el islandés no me desagrada como centrocampista, pero quitar al eje del centro del campo azulgrana provocó un final de ida y vuelta en el que el Barça perdió la medular y estuvo más cerca del 2-1 que del 1-2.

barcelona141.jpgCapítulo a parte merece Messi, ayer prácticamente desaparecido. Dos apuntes: cada vez que recibía el balón los defensas del Valladolid le hacían un dos o incluso un tres contra uno; segundo, os recomiendo la lectura del post sobre las características físicas y técnicas del argentino y entenderéis porqué pierde tanta frescura si no descansa. Resumiendo mucho, el argentino tiene una musculatura muy corta y tensionada, plagada de fibras rápidas, que le dota de esta tremenda explosividad, pero a su vez provoca un desgaste de energía y unas sobrecargas mucho mayores que en el resto de jugadores. Esto hace que sea vital, mucho más que en otros futbolistas, su descanso cada tres o cuatro partidos. Cierto que Rijkaard ya lo reservó contra el Almería, pero al final tuvo que echar mano de Messi, que volvió a salvar los muebles y, tal como está el equipo, no está el holandés como para prescindir mucho de él. En fin, que mucho me temo que, o descansa, o perderá la explosividad que tenía al inicio de la Liga.

Al final, un punto que no es del todo malo en un camp complicado, por mucho que se antoje insuficiente tras la goleada del Real Madrid en el campo del Valencia. El problema es que el equipo sigue sembrando muchas dudas de concepto, que van más allá de un resultado concreto, y que los blancos han mandado ya un mensaje inequívoco: si el Barça quiere ganar esta Liga, va a tener muchísimo menos margen de error que el año pasado.

La histórica sentencia sobre Fran Mérida

La sentencia sobre Fran Mérida dictada el pasado 27 de septiembre por el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Vilanova i la Geltrú, según la cual el jugador debía indemnizar al FC Barcelona con 3,2 millones de euros por su marcha al Arsenal, puede sentar un precedente importantísimo en el mundo del fútbol. En los últimos días he estado muy liado con este asunto, lo cual explica en parte mi ausencia de posts, tratando de conseguir y posteriormente revisando una resolución que me ha metido de lleno en el complicado mundo de las categorías inferiores. La gran sensación con la que me he quedado tras varias entrevistas y estudiar el sumario es que parece mentira como los representantes pueden llegar a calentarles la cabeza a niños de 14 y 15 años y a sus familias con contratos y promesas futuras.

En el caso de Mérida, por ejemplo, la espoleta de su marcha fue precisamente un cambio de representante, ya que a principios del 2005 pasó a estar representado por Joseba Díaz. Sabéis de quién es asimismo representante? Correcto! De Cesc Fàbregas. Díaz trató de repetir la jugada con Fran Mérida y le instó a que en el verano del 2005 dejara el FC Barcelona sin destino aparente. El jugador estuvo sin jugar ocho meses de un etapa clave de su vida para que, justo en el día en que cumplía los 16 años, el 4 de marzo del 2006, firmara un contrato profesional con el Arsenal. El problema es que el jugador tenía subscritos anteriormente dos contratos con el FC Barcelona: uno de jugador no profesional, que podía rescindirse a cambio de 100.000 euros, y un precontrato profesional que entraba en vigor al cumplir 16 años. Díaz hizo efectivo el pago de los 100.000 euros del primer contraro, pero ‘pasó’ del otro, que es por el que ahora ha sido condenado Fran Mérida a indemnizar con esos 3,2 millones de euros al club que preside Joan Laporta.

El representante, el ideólogo de toda la operación

Vaya por delante que me sabe muy mal por el jugador, que tiene un gran futuro, y por su familia, una gente humilde y muy agradable, que evidentemente han estado mal asesorados. Como hizo con Cesc Fábregas, Joseba Díaz quiso saltarse la legalidad en un caso que han recurrido (y que van a perder), y marcharse por la puerta de atrás del club, sin negociaciones y sin dar la cara. Esta sentencia, como ya ha afirmado el presidente de la UEFA Michel Platini,  es positiva porque protege a las canteras y ensalza el valor de los procesos de formación, aunque mucho me temo que a Fran Mérida la va a tocar pagar el pato. Está claro que tanto él como sus padres sabían lo que hacían, pero también tengo claro la mano de quién hay detrás de sus acciones, la mano de gente que en la mayoría de los casos sólo busca el beneficio personal y el dinero rápido y fácil. Porque, ahora, los sentenciados son el jugador y su familia, que evidentemente no pueden hacer frente a un pago de 3,2 millones de euros. El Arsenal, en teoría, no tiene porqué responder por ellos y ya veremos lo que pasa. Lo que está claro es que el máximo ideólogo, Joseba Díaz, no ha sido condenado a nada, pero por lo menos ha recibido un claro aviso que en el fútbol, y menos con niños de 13 y 14 años, no todo está permitido.