El Big Bang del Decosistema

Hoy hace poco más de un año Martí Perarnau explicaba en un post sublime, de lo mejor que se ha escrito en internet sobre el Barça, el final de lo que él bautizó como el Decosistema. Os recomiendo su lectura porque allí encontraréis muchas de las claves de lo que está pasando hoy en el vestuario azulgrana, pero venía a decir que lo que se bautizó como la ‘vilafrancada’ de Eto’o dejó al descubierto y dinamitó el equilibrio fuerzas invisible en el interior de la plantilla. Un liderazgo interno que entonces ejercía Deco, que era la voz de Ronaldinho y compañero de bromas de Motta, y que impuso ese ‘dolce far niente’ en los entrenos, la proliferación de las salidas nocturnas y la escasez de concentraciones. Una situación que, no podemos olvidarlo, se permitió desde todos los estamentos del club y del cuerpo técnico, habida cuenta de los exitosos resultados deportivos.

La degeneración física y deportiva de la plantilla empezó antes de la final de París, a la que se llegó con la gasolina justa, y empezó a dar sus primeros síntomas en la final de la Supercopa de Mónaco, en agosto del 2006. Entonces se permitió a los jugadores salir la noche antes de un partido en el que fueron literalmente aplastados por el Sevilla. El primer toque de atención serio fue visto como un mero accidente y muy poco cambió, pese a que algunos de los recién llegados aquél verano, como Zambrotta o Gudjohnsen expresaron en público, pero con la boca pequeña, su sorpresa y malestar con la manera de entrenarse del equipo. Esa temporada pasó lo que todos recordamos: el Liverpool, un equipo con la calidad justa pero con mucha potencia física, apisonó al Barça en la Champions; el Getafe le sacó los colores remontándole un 5-2 a un equipo desconocido, que encajó un humillante 4-0 en las semifinales de Copa, y la Liga se escapó en una serie de partidos en los que el equipo mostró a la par errores de concentración y poco tono físico.

Llegó el verano y hacía falta tomar una decisión respecto a este Decosistema, este núcleo de jugadores que supuestamente estaban más pendientes de salir por la noche que de entrenarse por las mañanas y que corrían el peligro de acabar contagiando a otros miembros de la plantilla, como Márquez, ya perseguido por las revistas del corazón, o el mismo Leo Messi. La opción valiente por parte de Joan Laporta hubiera sido traspasarlos, pero no se hizo, en parte porque no llegaron ofertas con cara y ojos por Ronnie y Deco, y por otra parte porque tampoco se puso especial entusiasmo en situarlos en el mercado. A ver quién justificaba la venta del brasileño, quién pese a todo había mantenido al equipo con vida hasta el final en su mejor campaña goleadora y seguía vendiendo camisetas como nadie, o de Deco, cuyo fútbol había enamorado al Camp Nou durante dos temporadas. La única medida real, pero ineficaz, fue la de regalar a Thiago Motta al Atlético de Madrid. De puertas para adentro, se endureció el discurso y la permisividad hacia Ronaldinho y Deco.

La temporada arrancó con ambos cracks calentando banquillo en algunos partidos, algo completamente inusual hasta el momento, y su reacción fue la que todo el mundo puede esperarse de dos fieras heridas y con un ego por las nubes: la de sentirse decepcionados y humillados por ser convertidos en los cabezas de turco públicos de una situación que es mucho más global. De ahí se llegó al pasotismo, a la falta de implicación y al desánimo. A partir de este punto la historia ya la conocemos todos: un rosario de lesiones musculares en ambos casos, presencia intermitente en los entrenos, rendimiento deportivo más bien nulo, sólo 10 partidos como titular de Ronnie en toda la temporada y una situación insostenible que ha llegado a su punto crítico esta semana. Ronaldinho volvió a meterse en el gimnasio el jueves por la mañana, tras la fiesta de Leo Messi del miércoles noche, y no fue alineado en Almería por unas supuestas molestias en el adductor que el lunes fueron desmentidas por los servicios médicos del club, en una decisión sin precedentes en los últimos años. Hay quién dice que Joan Laporta se enteró que el jugador había llegado en mal estado al entreno y que ordenó que no se le cubriera más, pero en todo caso lo que está claro es que el futuro de Ronaldinho parece estar más fuera que dentro del club. Igual que el de Deco, de quién por cierto me han llegado rumores que lo tiene firmado con el Inter para el año que viene.

Y ahora quién lidera al Barça?

Llegados a esta situación, que para muchos por cierto se veía venir, queda analizar cómo queda el vestuario después del Big Bang de este Decosistema. Hace unas semanas me preguntaba quién lidera al Barça y me lo sigo preguntando. Deportivamente es Leo Messi, sin duda, pero las lesiones están lastrando su capacidad de ser influyente a otros niveles, a parte que aún es muy jóven y algo tímido para levantar la voz en el vestuario. Así pues, quién es el verdadero motor de este equipo, su alma? Parece que los catalanes (Valdés, Puyol y Xavi) han sido los primeros en salir a la palestra tras el sonrojante empate de Almería señalando, junto a Txiki Beguiristain, la falta de carácter y madurez del equipo, pero su voz nunca ha sido escuchada con fuerza en el vestuario ni en el club. Por lo menos hasta ahora. Henry, del que cada vez estoy más convencido que fue fichado para tomar el relevo de este Decosistema junto a Touré, Abidal, Thuram y Eto’o (la connexión francesa), ha demostrado con sus declaraciones sobre su hija tener la cabeza en otros asuntos y ser el jugador frágil emocionalmente que fracasó en la Juve y que ha vivido sus mejores momentos de la mano del psicólogo Arséne Wénger. Eto’o, que ha estado años viviendo a la sombra de Ronaldinho y consumiéndose interna y externamente por sus celos hacia el brasileño, ha demostrado ser un buen jugador, pero carecer hasta el momento del liderazgo que de palabra tantas veces ha querido ostentar. Milito podría ser un buen líder, pero acaba de llegar y la falta ascendente en el vestuario, de Rijkaard y su carácter mejor no hablamos… y así podríamos ir analizando caso por caso hasta darnos cuenta que el vestuario del Barça es ahora mismo un gran conglomerado de planetas que carece de un sol alrededor del cual debe girar. Bienvenidos al Big Bang.

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Frikismo: Llegar a ser un profesional… de los videojuegos

El pasado fin de semana se celebró en Madrid la final de la Electronic Sports League Pro Series, liga oficial de deportes electrónicos profesionales en España, en la que algunos de los mejores jugadores competían por llevarse parte de lo 10.000 euros destinados a premios en juegos de acción o fps (first person shooters) y en dos de fútbol. Un momento, premios en metálico por jugar al Fifa 2008 o al Pro Evolution Soccer? Pues sí y no sólo eso, hay chicos que se entrenan entre cuatro y ocho horas diarias y que viven exclusivamente de esto.

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Es el caso, por ejemplo, del estadounidenso Tom Taylor, jugador profesional de Halo2, que gana entre 90.000 y 120.000 euros anuales, o el famoso Jonathan Wendel, conocido como Fatal1ty, que llegó a ganar en un año unos 400.000 euros. Pero, tanto dinero mueve este mundo? Ciertamente, en España no, pero sí en los campeonatos que se disputan a nivel mundial, como la Cyberathtlete Professional League. Tan grande es sin embargo la competitividad en estos encuentros que hay equipos que fichan a los mejores cracks del panorama y algunos, como el europeo SK, tienen incluso a jugadores en nómina. Como en un club de fútbol, vaya. Y no sólo eso, ya que algunos equipos y jugadores están patrocinados por las grandes firmas informáticas del sector, especialmente de tarjetas gráficas y periféricos, y otros tienen incluso productos o camisetas con sus nicks.

España, lejos del profesionalismo de otros países

En España, como decíamos el panorama es mucho más rudimentario, pese a encuentros como el celebrado el pasado fin de semana. Uno de los mejores jugadores del estado, Álvaro Romero (akiles), explicó haber ganado en el 2006 alrededor de 5.000 euros, una cifra considerable, pero que no le basta para dedicarse a esto, por lo que sigue trabajando como programador informático. Se entrena, eso sí, unas cuatro horas diarias para preparar los campeonatos como los World Cyber Games, una especie de olimpiadas del mundo virtual. Comenzaron a realizarse en el año 2000 en Seúl, capital de Corea del Sur, uno de los países con mayor comunidad de jugadores online, y el año pasado repartieron en Seattle y Washington más de medio millon de dólares en premios.

La mayor parte de los juegos en estos torneos y los que más expectación levantan son los fps que comentábamos antes, con especial preeminencia del Counter Strike, y los de estrategia, como Starcraft o Warcraft, pero también tuvo cabida un juego de fútbol (el Fifa 07) y el Pro Evolution Soccer cada vez tiene más prestigio en todo el mundo. El formato en estos torneos suele ser de uno contra uno, aunque a veces no se limita a eliminatorias directas, sino que miembros de diversos equipos van sumando puntos para sus formaciones, cuyos directores hacen alineaciones, cambios, estrategias… Os suena a algo? Créeis que algun día lejano un Ronaldinho de los videojuegos llegará a ser tan famoso y a ganar tanto dinero como el de carne, hueso y dientes?

(Reportaje sobre los jugadores profesionales en El País)

Punto muerto

Las crónicas y las críticas se han cebado con el FC Barcelona tras su empate en Almería. Era algo que ya detecté anoche, tras el partido y que he podido comprobar hoy, leyendo la prensa, y es uno de los grandes problemas que tenemos los periodistas: que casi siempre nos vemos obligados a escribir o hablar en ‘caliente’, sin espacio para la más mínima y necesaria reflexión. Mirando la situación fríamente, el partido del Barça no fue tan malo como la reacción que ha provocado. Al fin y al cabo, Frank Rijkaard contaba con ocho bajas por lesión y una novena por sanción y visitaba un campo de aquellos incómodos, en el que el Real Madrid, sin ir más lejos, perdió no hace mucho. En muchas otras circunstancias, este punto hubiera sido visto de una manera muy positiva.

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Sin embargo, el Barça transita por el campeonato lastrado por todos los errores que ha venido cometiendo a lo largo del campeonato y por los siete puntos que le saca el Real Madrid. Y no es que duela esta distancia, sinó que lo doloroso es que por delante esté uno de los peores conjuntos blancos de los últimos años. Los de Bernd Schuster evidenciaron en A Coruña que son un bólido sin gasolina, pero al que le va a bastar la velocidad que tomó en la primera vuelta para llegar a la meta, aunque sea a trancas y a barrancas y sin saber a ciencia cierta a qué juega. Esta excusa, sin embargo, no sirve para devaluar una Liga en la que si alguna cosa ha quedado claro es que hoy en día la calidad, por si sola, no basta. Y que si no hay lucha, entrega, compromiso, sacrificio, sentido común y buen hacer táctico, los resultados no salen, como ha quedado demostrado en Sevilla o en Valencia. Mirado así, no es de extrañar que equipos como el Villarreal, el Mallorca y el Getafe estén haciendo una buena temporada sin tener cracks rutilantes: por lo menos disponen de un patrón de juego y saben a qué quieren jugar.

El Barça está en un punto muerto

La mejor definición del momento en el que se encuentra el Barça actualmente, de su indefinición, de su punto muerto esperando a ver si suena la flauta en alguna competición de eliminatorias, se vivió en el Estadio de los Juegos Meditarráneos tras el 2-2. El equipo se quedó bloqueado entre el deber de ir a ganar para evitar un empate un tanto estéril y el miedo a recibir un 3-2 que provocara un fuego de mayores dimensiones. Frank Rijkaard se escudó en que su equipo, y eso es cierto, jugaba con 10 tras la roja a Milito y el Almería apretaba mucho, pero la pregunta es saber qué hubiera pasado con once contra once? El Barça hubiera tenido el carácter suficiente para reponerse de un 2-2 en los últimos minutos y buscar (ya no lograrla) la victoria?

El empate de ayer duele por esto y por muchas cosas más. Porque es una oportunidad más de recortar distancias con el Madrid que se esfuma, porque se encajaron dos goles a balón parado de un equipo que se sabía que había marcado un tercio de sus tantos así, porque el Barça desperdició dos ventajas, porque, otra vez, no supo dormir el partido cuando le convenía y porque la Liga, en definitiva, se escapa. Con todo, creo que las lecturas negativas se han exagerado y tampoco es lícito pensar que por un partido o unos errores puntuales el Schalke, que es un especialista a balón parado, nos va a freir en los córners, o que el Valencia va eliminar el Barça de la Copa. Ahora bién, es normal que la afición esté descontenta y que no confíe en el equipo después de un varapalo tras otro, pero creo esto ya ni siquiera importa. A estas alturas de la película el debate no debería ser si la gente cree o no en esta plantilla, sino si los jugadores creen en ellos mismos. Si realmente se ven levantando la Copa en Madrid o la Champions en Moscú. Si la respuesta es que no, no hay nada que hacer en  ninguna competición. Si es que sí, este Barça tiene la calidad suficiente para lograrlo.

Barça-Schalke 04: Menudo déja vú!

Tal cómo pasó en la Champions que se llevó en el año 2006, el Barça ha sido uno de los grandes favorecidos del sorteo de cuartos de final, que le acaba de emparejar con el Schalke 04, el rival que todo el mundo señalaba como el más asequible de los siete que podían tocarle. Aunque nunca se puede despreciar de antemano a un equipo alemán, porque son muy competitivos, los azulgrana partirán como claros favoritos e incluso podrán disponer del factor campo en la vuelta para corregir algún sobresalto en la ida.

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El Schalke, que dejó fuera al Valencia de la fase de grupos, es un equipo rocoso, que juega con un 4-3-2-1 habitualmente o un 4-2-3-1, el mismo sistema que se le atragantó tanto al Barça ante el Villarreal. La principal característica de este despliegue es poblar mucho el centro el campo, por lo que las incursiones por las bandas van a ser un recurso clave. Los alemanes no se complican mucho la vida con el balón en los pies: juegan a dos o tres toques, rápidos, y no les disgusta ceder el balón a su oponente para buscar la contra. La defensa azulgrana deberá estar muy atenta a los balones largos del meta Neuer, uno de los porteros de moda en Europa, y también a las faltas laterales y a los córners. Kuranyi es su principal peligro ofensivo y Ernst, el jugador que mueve el centro del campo.

Es decir, que podemos esperar unos partidos clásicos del Barça, en el que los azulgrana lleven toda la iniciativa del juego, y su rival acumule hombres en el centro del campo y espere su oportunidad en alguna contra o alguna acción a balón parado.

Gran paralelismo con el 2006

El paralelismo con la Champions del 2006 no se acaba en este emparejamiento, sinó que es muy probable que si el Barça pasa se enfrente al equipo más potente de la competición (el Manchester United) y que en la final se midiera a un equipo inglés (hay tres por el otro lado del cuadro, junto al Fenerbahce). Muy curiosa también la coincidencia del Manchester-Roma, y peligrosa, habida cuenta los graves incidentes extradeportivos que hubo la temporada pasada en esta misma ronda. A ver si los italianos son capaces de tomarse la revancha del tremendo 7-1 que se llevaron en Old Trafford.

Por el otro lado del cuadro destaca también la posibilidad que se repita un Liverpool-Chelsea en semifinales, como la temporada pasada. Mucho equilibrio en el duelo entre los de Rafa Benítez y el Arsenal, yo creo que a un 50%, mientras que el Chelsea será el claro favorito ante el Fenerbahce.

Una reflexión sobre las rotaciones

Casi de casualidad, ayer por la tarde enganché la repetición del programa de Informe Robinson en el que Michael Robinson viajaba a Liverpool para entrevistar a Fernando Torres. Ciertamente, es agradable ver reportajes tan bién cuidados a nivel formal, de rodaje, de música o de concepción de planos, aunque a nivel de contenidos tampoco es que aportara mucho. Fue muy interesante la iniciativa de reunir a jugadores españoles del Liverpool actual con las estrellas de mediados de los 80 para que éstos les pudieran explicar desde dentro lo que realmente es el club para la ciudad y como se vivía antes desde el campo. Una iniciativa que deberían incentivar muchos clubes.

Fueron hablando todos los jugadores y diciendo más o menos lo típico, halagándose unos a otros, hasta que llegó Graeme Souness, al que todos coincidían en señalar como el gran jefe de aquél equipo histórico. En lugar de sumarse a la línea de complacencia generalizada, Souness criticó veladamente a Rafa Benítez y a su metódico sistema de rotaciones diciendo que «me gustaría ver siempre a los mejores jugadores en el campo, algo que no sucede a menudo en el Liverpool». El jugador que fue descrito en su época como un oso que juega con la precisión de un violinista continuó su argumentación diciendo que «no creo que el fútbol actual haya cambiado tanto a nivel físico del de entonces y yo podía jugar un partido cada miércoles y cada sábado durante 50 semanas al año. El jugador no se cansa de jugar, se cansa si pierde, lo que necesita es ganar y sentirse fuerte, y para esto es importante jugar con los mejores».

Yo no he visto jugar a Graeme Souness más que en vídeos y casi me he criado futbolísticamente con esto de las rotaciones, que ahora ya parece aceptado por todo el mundo, pero creo que el de Edinburgo tiene una gran parte de razón. Soy incapazde calibrar hasta qué nivel ha subido la exigencia física, pero también sé que ahora los futbolistas también cuentan con mejores métodos de recuperación, desde preparadores físicos con unos grandes conocimientos, a maquinaria más moderna. Un jugador de fútbol quiere jugar siempre y, si no es así, entonces no es un jugador de fútbol o está dejando de serlo.

No quiero caer en los tópicos, pero los grandes equipos de la historia pueden recitarse, casi siempre, de memoria. El Barça que ganó la Champions apenas tenía alternativas en el banquillo. El debate era si jugaban Iniesta o Messi, que por entonces aún no tenían un peso específico en el equipo, y Rijkaard no se equivocaba casi nunca en la alineación… porque tenía poco donde elegir. Es curioso, pero hay entrenadores que funcionan mejor con plantillas cortas, con pocas complicaciones, que con grandes equipos y varios jugadores de mucha calidad. Miremos el caso del Sevilla esta temporada, que tiene mucha más pólvora que el año pasado, y los resultados que ha conseguido. Schuster, a veces, ha desquiciado al equipo con los cambios de sistema y de directores en el centro del campo. Ni siquiera el argumento que todos los jugadores deben sentirse partícipe de la plantilla me sirve de manera concluyente: cuando un jugador juega por rotación, no es un premio o un acto de lógica aplicado a las necesidades del partido, sino que es algo que le toca. Cuando se procede así, no se premia al que entrena bién o se castiga al que juega mal, sinó que se hacen las cosas por turnos.

Cierto es que las lesiones lastran a la plantillas y hay que saber dosificarlas para poder afrontar todas las competiciones, pero también me parece muy interesante la reflexión de Souness: el jugador no se cansa de jugar, se cansa cuando pierde.

(Nota: Puedes ver el reportaje sobre el Liverpool completo, aquí)

Los posibles rivales del Barça, a estudio

ARSENAL FC

La marcha de Tierry Henry la temporada pasada ha obligado a la nueva oleada de ‘Wénger babes’ a dar un paso al frente y a tomar las riendas de un equipo que sorprende por su mezcla de frescura, calidad y saber hacer. El liderato lo ejerce ahora Cesc Fábregas, un catalán de apenas 20 años, pero a su lado Hleb, Adebayor, Diaby, Van Persie o Rosicky derrochan talento. Todo el mundo auguraba que su juventud les pasaría factura, pero muchas sonrisas se han borrado tras haberle aguantado el pulso más de media temporada al Manchester United y de haber eliminado al Milan en su propia casa. El Arsenal está en octavos tras quedar segundo en el grupo del Sevilla, al que derrotó por 3-0, y llega con un gran balance defensivo: el campeón de Europa ha sido incapaz de marcarle en 180 minutos.

Le conviene al Barça por…

Es un equipo que juega y deja jugar más que otros posibles rivales. En un choque puro y duro de calidad, el Barça tiene algo más, a parte de mayor veteranía y experiencia europea. El último precedente, el de la final de la Champions 2006, evoca muy buenos recuerdos.

No le conviene al Barça por…

Es un equipo con mucha calidad, ambición y descaro, al que no le tiembla el pulso ante los grandes. Tiene extremos rápidos y hábiles, como Hleb y Rosicky, que pueden hacer daño a los laterales azulgrana. Cesc es bueno, pero motivado, aún más. La vuelta de Henry a casa de los gunners puede centrar la atención de todo el mundo y dejar en segundo plano la eliminatoria.

AS ROMA

La Roma quiere evitar este año repetir la historia de la temporada pasada, en la que protagonizó una de las sorpresas de octavos eliminanado con una gran solvencia al Lyon y fue humillado en cuartos por el Manchester, que le ganó por 7-1. Segundos en la Liga con pocas opciones de atrapar al Inter, los romanistas pueden capitalizar toda su atención en la Champions, donde aún deben demostrar que son un grande. Se trata de un equipo atípico, sin un goleador estrella en punta, pero muchos jugadores de segunda línea con gol, como Aquilani, Totti, Taddei, Mancini o incluso Giuly. De Rossi, uno de los mejores mediocentros defensivos de Europa, es el corazón de este equipo y Totti, el talento puro. Su técnico, Luciano Spalletti, está haciendo una gran labor.

Le conviene al Barça por…

Por el fantasma de la eliminación del año pasado ante el Manchester y porque es un equipo sin un goleador determinante, más allá de Totti, de aquellos que pueden decidir una eliminatoria. Tiene poco ‘pedigrí’ y experiencia europea y puede sufrir ante un equipo que le esconda bién el balón.

No le conviene al Barça por…

Tiene poco a perder y el ambiente en su campo es poderoso. Acumula mucha gente en la zona ancha para llegar desde atrás, algo que puede complicarle la vida a los centrocampistas azulgranas, más técnicos que defensivos (excepto Touré). Ya ha demostrado de lo que es capaz ante el Madrid y tiene mucho peligro en los balones colgados al área (así llegaron los dos goles del Bernabéu) y en los disparos desde media distancia.

MANCHESTER UNITED

Sólo el Milan, a la postre campeón de Europa, pudo frenar la temporada pasada a un Manchester United que apuntaba directamente al título. La llegada esta temporada de Nani, Anderson y, especialmente del apache Tévez, convierten a la de los ‘red devils’ en la mejor plantilla del continente, con permiso de las del FC Barcelona y la del Chelsea. Cuentan, además, con un viejo zorro en el banquillo, Sir Álex Ferguson, curtido en mil batallas, con una gran experiencia europea, con el hambre de venganza de la eliminación de la temporada pasada, con el convencimiento de sentirse entre los favoritos y, por encima de todo esto, con Cristiano Ronaldo. El portugués asume partido sí y partido también su condición de crack y, con Kaká eliminado de la Champions, está ante una oportunidad histórica de ser Balón de Oro.

Le conviene al Barça por…

El sufrimiento que pasó para eliminar al Lyon (1-1 en la ida con un gol en el minuto 87 y un mínimo 1-0 en la vuelta) demuestran que tampoco es invencible. La afición del United es tan exigente como la del Barça y el ambiente en Old Trafford a veces es enrarecido. Pasara quién pasara, no nos engañemos, sería un partidazo de primer órden, un verdadero choque de trenes y quedar eliminado ante un rival así no sería deshonra alguna.

No le conviene al Barça por…

Es el rival más complicado que puede tocarle, con una plantilla equilibrada entre cracks decisivos, delanteros con pegada, defensas duros, un buen entrenador y experiencia europea. Está en un gran momento de forma, en Liga y Champions, aunque eliminado en la Cup. El Barça seguramente no podría contar con Leo Messi, un jugador capaz de desequilibrar una eliminatoria tan igualada.

CHELSEA FC

El Chelsea pareció iniciar su desmembración cuando en octubre José Mourinho, su alma mater y padre deportivo, dejó el banquillo. La llegada de un desconocido Avram Grant y el descontento de algunas estrellas, como Didier Drogba o Andrei Schevchenko, hacían presagiar una temporada horrbile para los ‘blues’, pero meses después siguen con vida en la Liga y están en octavos de la Champions tras superar un grupo espinoso y dar cuenta en octavos del Olympiakos con una facilidad pasmosa. El Chelsea conserva una plantilla envidiable, con algunos de los mejores jugadores del continente, y parece sentirse cómodo lejos de los focos mediáticos que atraía inevitablemente Mourinho. Es, pues, un rival con el que nadie cuenta, pero que puede hacer mucho daño.

Le conviene al Barça por…

El Chelsea vive momentos de zozobra interna por varios frentes, como la derrota de la final de la Carling Cup ante el Tottenham o el ostracismo de Schevchenko, que ha sido apartado a jugar con los reservas. Su técnico, Avram Grant, no tiene ni mucho menos los recursos de Mourinho y carece de experiencia en la competición europea. Fuera de la Cup, con la Carling perdida y la Liga disputándosela el Manchester y el Arsenal, la Champions (en la que ha fracasado en las últimas tres ediciones y se ha convertido en una obsesión para Abramovich) es casi su única tabla de salvación.

No le conviene al Barça por…

Cuenta en su cuerpo técnico con Henk Ten Cate, que lo conoce absolutamente todo de la manera de jugar de Frank Rijkaard y de sus jugadores. El Barça, pues, estaría expuesto tácticamente ante un rival liberado de presión y que le ha ganado la partida en dos de los tres últimos enfrentamientos que han cruzado. Hay jugadores, como Lampard o Drogba, que se mueren por venir al Barça y jugarían aún más motivados y, consideraciones a un lado, sigue conservando una plantilla de lujo.

FENERBAHCE

Futbolísticamente hablando, es la perita en dulce del sorteo. Llega a cuartos por primera vez en su historia tras eliminar al Sevilla por penaltis en una eliminatoria plagada de fallos por ambos bandos, pero tremendamente emocionante. Su técnico, Zico, ha dotado al equipo de algo de calidad, personificada en la clase de Álex. Cuenta con dos delanteros goleadores, como Deivid y Kezman, y tiene jugadores rápidos, especialmente de bandas. Con todo, su despliegue táctico presenta mucha deficiencias, su portero Demirel ha cometido errores de bulto en la eliminatoria anterior y la mayoría de los jugadores, excepto Roberto Carlos, no cuentan con experiencia a este nivel.

Le conviene al Barça por…

Es el rival con menos calidad futbolística, junto al Schalke 04, y con menos experiencia de los ocho, algo que a estas alturas empieza a jugar un papel crucial. En un campo grande, como el Camp Nou, lo pasarían mal si el Barça sabe mover bien la pelota. Tácticamente son jugadores poco disciplinados y serios, aunque no hayque obviar la calidad de algunos de ellos, como Álex. Su portero es realmente flojo y puede acusar la presión de una elimintario decidida.

No le conviene al Barça por…

Ya ha cumplido con creces en Europa y juega sin ninguna presión y supongo que con una motivación espectacular. No me quiero ni imaginar el ambiente en su campo en la eliminatoria de cuartos, especialmente si juega allí el partido de vuelta. Partiría como clara víctima y podría buscar el factor sorpresa. Es un equipo peligroso a la contra, pero especialmente a balón parado, faceta en la que el Barça tradicionalmente ha sufrido mucho, aunque es cierto que este año se ha mejorado con Milito, Touré y Abidal.

LIVERPOOL

Cuarto en la Liga y eliminado de la Copa y la Carling, el Liverpool se juega todas sus cartas en una competición en la que se encuentra cómodo y saca su mejor versión, como lo demuestra el hecho de haber jugado dos finales en tres años. Rafa Benítez, cuestionado por su incapacidad para ser regular en la Liga, es uno de los mejores entrenadores del mundo preparando choques directos, eliminatorias a doble partido. Ha eliminado sin despeinarse al líder y casi seguro campeón del Calcio y, pese a que su juego no es brillante técnicamente, es uno de los equipos más sólidos y rocosos del continente, que ahoga a sus rivales con una gran presión en el centro del campo y los puede destrozar a la contra (Torres), con disparos desde media distancia (Gerrard y Rise) o acciones a balón parado (Carragher, Hyppia, Crouch, Kuyt…).

Le conviene al Barça por…

Por tomarse la venganza del año pasado y porque ahora ya no lo despreciaría como entonces, ya está avisado de su peligro. Es el equipo inglés clasificado con menos calidad técnica inidividual. El Liverpool se lo juega todo a una carta e incluso el puesto de Rafa Benítez puede peligrar en el caso de quedar eliminados.

No le conviene al Barça por…

Por muchas cosas. Benítez conoce perfectamente al Barça y es muchísimo más hábil tácticamente que Frank Rijkaard. Si Fernando Torres antes apenas marcaba goles y siempre le ‘enchufaba’ al Barça, no quiero ni imaginármelo este año que está en racha. El Liverpool es un equipo tosco, pero muy potente físicamente, que puede desarmar sin muchos problemas el juego de toque del Barcelona, como ya quedó demostrado la temporada pasada. Es un equipo muy competitivo, que comete pocos errores y castiga mucho los del rival.

SCHALKE 04

El otro invitado sorpresa de los cuartos de final y a mi entender, el gran chollo del sorteo. Tiene más calidad que el Fenerbahce, pero no es tan luchador como ellos ni su estadio, tan caliente. Las grandes actuaciones del meta Manuel Neuer, clave en la tanda de penaltis ante el Porto, en las últimas semanas han llamado la atención de medio mundo. Sin embargo, su verdadero peligro son los puntas como Kuranyi o Assamoah. Equipo serio y disciplinado a partir del medio campo para atrás, como suele ser habitual en los alemanes, carece de experiencia a este nivel, pero juega sin presión.

Le conviene al Barça por…

Es un equipo sin tradición europea y con jugadores poco experimentados. No es muy técnico ni excesivamente duro, aunque sí muy ordenado en defensa. Probablemente sucumbiría en el Nou Camp, con espacios y ante un rival ofensivo.

No le conviene al Barça por…

Juega sin presión, y eso es peligroso. No tiene nada que perder y el Barça podría menospreciar a un equipo que, sin ser espectacular, no es malo y tiene puntas con olfato de gol, como Kuranyi. Los equipos alemanes siempre son rocosos y complicados de superar.

La falta de carácter del Barça

Hoy se cumplen seis meses del nacimiento de este blog. En este periodo hay dos artículos que han merecido el ‘honor’ de pasar a la edición en papel de Mundo Deportivo: uno hablaba sobre la incapacidad del Barça de remontar un partido durante más de un año y el otro, el de ayer, sobre el hecho de haber ganado sólo dos partidos de 11 contra equipos de la zona Champions en dos temporadas. Reflexionando sobre estas y otras cuestiones me he dado cuenta que el nexo que une a ambos posts y situaciones es la falta de carácter. Para remontar un partido que se te ha puesto cuesta arriba se necesita a veces una dosis de sobreesfuerzo, de mala leche, además de acierto y suerte, mientras que para ganar a un rival de los grandes probablemente deberás poner toda la carne en el asador y meter la pierna hasta el fondo, además de jugar tu mejor juego.

Normalmente, al cabo de un tiempo de trabajo un equipo acaba siendo un reflejo de la personalidad del entrenador. Salvo casos muy raros, un equipo de un técnico que destaca por tener un espíritu guerrero, será combativo e incómodo, mientras que un conjunto dirigido por un entrenador más reflexivo y táctico tenderá a ser más especulativo, más frío. El Barça, tras ya casi cinco años al mando de Frank Rijkaard ha acabado siendo un fiel reflejo de su manera de ser: un bloque tranquilo, calmado, con excelente técnica  individual y buen rollo, pero carente en determinados momentos de mala leche, de carácter ganador, de capacidad de sufirimiento, de apretar los dientes.

Antes que nadie se me tire a la yugular y me tilde de oportunista, quiero decir que respeto profundamente al entrenador holandés, al que considero uno de los mejores técnicos de la historia del club. No podemos olvidar que llegó a un club devastado por la gestión de Joan Gaspart y que lo ha devuelto a la élite europea, ganando dos Ligas y la segunda Champions League de su historia. Su carácter, ya lo he dicho en más de una ocasión, es idóneo para un club con un entorno inflamable, en el que el más mínimo o inocuo debate tiende a encenderse por nuestro espíritu autocrítico y la pasión por los colores. Sin embargo, ya hace tiempo que tengo la sensación que esta indolencia, este quitarle hierro a los problemas, este ‘no pasa nada’, esta diplomacia en algunas alineaciones y con algunos cracks que están fuera de forma, esta incapacidad para castigar a quienes no se han entrenado al máximo han acabado anestesiando a los jugadores.

Hace un tiempo, cuando se marchó Henk Ten Cate, empezó a correr en determinados círculos que se había ido el técnico bueno. Hoy leo en Mundo Deportivo que el técnico holandés, ahora en el Chelsea como segundo de Avram Grant, ha iniciado una caza de ‘chivatos’ en el vestuario porque tras perder la final de la Carling Cup trascendió que tuvo una discusión muy subida de tono con John Terry. Hay que tener muchas narices para meterte en el vestuario del Chelsea y plantarte a gritar ante el central, el verdadero ‘capo’ del equipo, pero a lo mejor esto es lo que precisamente necesitaba el colectivo: tensión después de una derrota, mantener el espíritu ganador. No creo que Ten Cate fuera ‘el bueno’ del Barça, pero sí que aportaba este punto de mala leche en el vestuario que ahora nadie sabe ponerle. Yo soy de las personas que anteponen el diálogo y la lógica a los gritos, pero también tengo claro que en un equipo, de cualquier deporte, a veces hay momentos en los que hay que dar un puñetazo en la mesa, pegar un grito en el vestuario o salir en un una rueda de prensa y rajar un poco para tratar de herir en el orgullo a los jugadores.

Un equipo altamente anestesiado

Creo sinceramente que Rijkaard ha perdido esta capacidad y eso es lo peor, más allá de sus errores puntuales de planteamiento, como la ubicación de Ronaldinho como mediapunta ante el Villarreal. Incluso en actos como su tendencia a esperar demasiado en hacer los cambios, su poca valentía, anestesia a un equipo que, casualidades o no, marcó tras entrar Bojan al campo y que luego ya no hizo ningún cambio más hasta que los visitantes lograron el 1-2. Sigo pensando y lo defenderé siempre que Frank Rijkaard es un gran entrenador y que hay muchas facetas de su manera de ser que echaremos de menos cuando se vaya, pero también es evidente que hay relaciones que, por inmejorables que sean, se deterioran con el tiempo o que hay fases de la vida en las que necesitamos unas cosas concretas, que a lo mejor no son lo que tenemos. Soy el primero en desear que el equipo gane los máximos títulos posibles y aún puede aspirar a la Copa y la Champions, y la Liga no está matemáticamente perdida, pero aunque se gane algo, creo sinceramente que este problema seguirá persistiendo.

Ojalá me equivoque, pero si mi ‘diagnóstico’ es cierto y al equipo le falta carácter, está claro que quién más y mejor puede dárselo es José Mourinho, que está esperando una llamada del club para ponerse a trabajar. Ahora bién, el técnico ya avisó en Valencia la semana pasada que no va esperar eternamente, quizás por eso Joan Laporta endureció su discurso, habitualmente sereno y optimista, tras el partido del Villarreal, del que dijo cosas como «en general no ha salido un buen partido», «ha sido un mazazo», «se nos escapa la Liga» o «nos ha faltado un poco de punch».

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